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salers francia

low angle photo of tall tree La primera en un banquete de la Cámara Argentina del Libro, al que tuve que asistir porque en los años cuarenta yo era el gerente de esa asociación, y en cuanto a él vaya a saber por qué, y en el curso del cual nos presentamos por encima de una fuente de ravioles, nos sonreímos con simpatía, y nuestra conversación se redujo a que en algún momento él me pidió que le pasara el salero. En la categoría de «Monas de Pascua tradicionales», el Forn el Salero de esta localidad de la Ribera se ha alzado con el máximo galardón mientras que el Forn Consuelo de Alfara del Patriarca y el Forn del Carrer Major de Moncada se han repartido el segundo y tercer puesto, respectivamente.

Modalidad Torta de pasas y nueces: Forn la Replaceta, de Paterna (1º premio) ,Forn de l’Olleria, de Sagunt (2º premio), Forn del Carrer Major, de Moncada (3º premio). La construcción en los años sucesivos de un frontón municipal cubierto junto al río y el traslado al centro de otras instalaciones han provocado la total desatención del complejo de La Salera. O más o nada sería mejor, total no es su trabajo, usted lo hace por bondad”. Cómo entender de veras esa anécdota de milonga en la que había una muerte de por medio y nada menos que un frasco de veneno, no era a un traductor público con oficina y chapa de bronce en la puerta a quien Anabel le iba a decir toda la verdad, suponiendo que la supiera. El texto está disponible bajo la licencia CC BY-SA 4.0, excluyendo fotos, cómo llegar y el mapa.

Los Datos © los colaboradores de OpenStreetMap y disponibles bajo la licencia Open Database. Pretender contar desde la niebla, desde cosas deshilachadas por el tiempo (y qué irrisión ver con tanta claridad la cartera negra de Anabel, oír nítidamente su “gracias, joven”, cuando le terminé la carta para William y le di el vuelto de diez pesos). “Por si se me olvida algo”, dijo Anabel, sacando cinco pesos para pagarme. Derrida está hablando de alguien que enfrenta algo que le parece bello, y de ahí sale todo eso; yo enfrento una nada, que es este cuento no escrito, un hueco de cuento, un embudo de cuento, y de una manera que me sería imposible comprender siento que eso es Anabel, quiero decir que hay Anabel aunque no haya cuento. El consistorio que dirige Toño Carratalá quiere agradecer el trabajo “y aunque sabemos que es un gesto simbólico, queremos que represente un pequeño descanso mental para los sanitarios, que se están dejando la piel para salvarnos la vida”, argumenta el primer edil.

Además, el ayuntamiento también ha querido tener un gesto con los hornos de la localidad, uno de los buques insignia del comercio local y que este año se han quedado sin las importantes ventas que acumulan todos los años durante la Semana Santa, cuando se desplazan hasta a Alberic miles de personas para comprar los dulces típicos, no ya sólo los panquemados, sino también las coques d’anous i passes u otras especialidades que encuentran en el municipio de la Ribera su capital culinaria. Un auténtico símbolo del municipio. Hay alliolis pésimos, execrables, malolientes, indigestos, y hay melosos que acompañan, enaltecen y entusiasman: es el caso del allioli de Can Lluís. Será la máxima representante de su gaiata, en la que está involucrada toda su familia –su padre es vicepresidente– y desde donde, hace cuatro años que crece al albor de sus amigos, de sus compañeros y de sus comisionados. Ese es el punto profesional, el secreto logrado tras años de experiencia», explica Jorge, del horno Hermanos Durá.

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